
Hace muchos años, en la prehistoria, cuando vivían los hombres primitivos,
hubo una tormenta. Cayeron varios rayos y uno fue a dar justo en un árbol. Enseguida apareció una cosa amarilla oscura. La tocaron y se quemaron. Luego arrancaron una rama la pusieron junto a la cosa amarilla y se contagió. Fueron poniendo más y más ramas para que no se gastara. Con ramas se lo llevaron a sus cuevas y así en el invierno cuando nevaba y hacía mucho frío se podían calentar.
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